Merry Casanova
hace 3 semanas
Una mirada centrada en la persona, no en la etiqueta
La psicoterapia humanista nació a mediados del siglo XX como una alternativa a las visiones que reducían al ser humano a un conjunto de impulsos o de conductas aprendidas. Sus fundadores, entre ellos Carl Rogers, Abraham Maslow y Rollo May, defendían que somos algo más que la suma de nuestras partes: personas conscientes, capaces de elegir, que buscan sentido y construyen su propia vida.
¿Qué propone la psicología humanista?
En este enfoque lo que importa no es solo el síntoma (la ansiedad, la tristeza, el bloqueo), sino cómo vives tú esa experiencia, qué significa para ti y en qué momento vital se produce. Dos personas con el mismo malestar pueden necesitar caminos muy distintos.
Uno de los principios centrales es que quien llega a consulta es el verdadero experto en su propia experiencia. El terapeuta aporta su formación, su acompañamiento y su capacidad de escucha, pero no llega con un plan cerrado ni con una interpretación que te encaje a la fuerza.
En la práctica, esto significa que:
Puede parecer contradictorio, pero muchos terapeutas humanistas comparten una idea: el crecimiento aparece con más fuerza cuando la persona se siente aceptada y comprendida tal como es, y no cuando se la presiona para ser distinta. Cuando nos exigen cambiar, aunque la exigencia venga de nosotros mismos, es fácil que aparezca resistencia. Cuando nos sentimos acogidos, lo habitual es que nuestro propio impulso de crecer se ponga en marcha.
Los patrones que hoy te hacen sufrir suelen haber cumplido en algún momento una función: protegerte, ayudarte a encajar, a sobrellevar algo difícil. Entender para qué sirven es muchas veces el primer paso para transformarlos, y suele ocurrir de forma gradual, con pequeños pasos.
Aunque la palabra tiene un papel esencial, la terapia humanista no se limita a «contar y analizar». Se interesa por lo que vives aquí y ahora en la sesión: lo que sientes, lo que notas en tu cuerpo, lo que aparece cuando pones atención. Según el terapeuta y el enfoque, puede incluir:
Estas herramientas no se aplican de forma mecánica. Se proponen cuando encajan con lo que te está pasando en ese momento y siempre puedes decidir si quieres o no probarlas.
Si hay un aspecto en el que coinciden la tradición humanista y buena parte de la investigación en psicoterapia, es la importancia del vínculo entre terapeuta y cliente. Los estudios señalan de forma consistente que la calidad de esa relación pesa más en los resultados que la técnica concreta que se utilice.
Por eso el terapeuta humanista cuida especialmente tres actitudes: la empatía (intentar entender tu mundo desde dentro), la aceptación (valorarte sin juzgarte) y la autenticidad (estar presente como persona real, no escondido tras un rol).
La terapia humanista puede ser una buena opción si:
También se trabaja con ansiedad, depresión, duelo o dificultades de pareja, siempre en el contexto de tu vida completa y no como una etiqueta aislada. Y si en algún momento lo que necesitas es un enfoque más específico, un buen terapeuta humanista te lo dirá con honestidad y, si hace falta, te orientará hacia otros recursos.
No hay un guion fijo. Normalmente, las primeras sesiones sirven para conocernos, para que cuentes qué te trae y qué esperas, y para comprobar si te sientes cómodo con la forma de trabajar. Esa sensación de confianza importa: la terapia es una experiencia compartida y tienes derecho a elegir con quién y cómo hacerla.
La psicoterapia humanista parte de una convicción sencilla: dentro de cada persona hay un impulso hacia el crecimiento, y entonces, ¿cual es el objetivo de la terapia humanista? La tarea del terapeuta es crear las condiciones para que ese impulso pueda desplegarse. Si sientes que ha llegado el momento de mirarte con más calma y con más respeto, puede ser un buen lugar para empezar.

hace 3 semanas
He estado tiempo en terapia con Sara y sus metodologías han sido clave para mi recuperación. Sara hace un acompañamiento cercano en casa sesión, centrándose en la problemática, buscando la raíz y trabajando sobre ella. Recomendaría como terapeuta a Sara a cualquiera que se esté planteando comenzar un proceso de terapia. Un abrazo Sara, y gracias por todo! Lorena
hace 4 semanas
Cuando leí en su página web sobre ella, supe que iba a conectar y así fue desde el minuto 0. Me sentí como en casa, el lugar transmite mucha calma con sus plantitas, el sofá, la luz… volveré Sara🥰😘
hace 4 meses
hace 5 meses
Sara ha estado acompañándome durante dos años y no puedo estar más que agradecida por su trabajo. Es una gran profesional que sabe escuchar y darte las herramientas necesarias para avanzar.
hace 9 meses
Sara tiene una gran capacidad para crear un espacio seguro, donde lo difícil puede ser mirado con cuidado y sin prisas. Su trabajo es serio, sensible y muy humano, y eso se nota en cómo sostiene los procesos terapéuticos. Recomendaría su acompañamiento con total confianza, tanto a nivel personal como profesional.
hace 10 meses
Hace un tiempo que empecé a hacer terapia con Sara y es una maravilla tenerla a mi lado. Sabe qué preguntar para llegar a la raíz de los problemas que generan conflicto o malestar y te ofrece herramientas y teoría para que tú mismo puedas mejorar y evolucionar. Te ayuda a conocerte mejor, a un nivel que te sorprende. Y todo ésto acompañándote con amabilidad, cariño, paciencia y una comunicación de diez.
hace 11 meses
Sara es una gran profesional, capaz de generar espacios seguros y darte las herramientas correctas para poder avanzar. Me siento afortunada por habérmela encontrado.
hace 11 meses
Escribir a Sara fue la mejor decisión que pude tomar. Con su ayuda he conseguido recuperarme cuando pensé que no sería capaz de hacerlo. Muchísimas gracias por todo Sara, a pesar de las circunstancias que me llevaron a ti, me alegro muchísimo de haberte encontrado en el camino.
hace 11 meses
Muy agradecida por escuchar mis preocupaciones y malestares… siempre me hace sentir cómoda en cada sesión. Es una buena profesional. Gracias
hace 2 años
Sara es brutal! Ha sido una suerte coincidir con ella. Gracias por todo
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Información protección de datos Sara Fernández Victorero.